Un instituto de verano: Una visión transformada

Algunas reflexiones sobre mi viaje a Puebla

Aloise Miller

¿Sabes esos momentos cuando la vida te ofrece experiencias que te impactan positivamente? ¿Aquellos eventos que te ayudan a comprender algo más allá de lo que creías y generan en tí una amplitud de miras? Eso es exactamente lo que me ocurrió a principios de junio, cuando tuve la oportunidad de enriquecer mis conocimientos sobre la docencia y el alfabetismo en español. 

Asistí al Instituto de verano organizado por el Centro BUENO y Lecto-Escritura al Cuadrado®. Esta inolvidable experiencia se llevó a cabo en el centro histórico de la bella ciudad de Puebla, México, una joya colonial repleta de iglesias, universidades, plazas y energía. Puebla se considera un sitio del patrimonio mundial de la UNESCO. Allí, rodeada de cultura y una tradición de enseñanza, aprendí como auténticamente se les instruye a los estudiantes a leer y a escribir en español. 

El Instituto de verano consiste en varias partes: sesiones plenarias presentadas por expertos en la materia, o sea peritos en la educación en los Estados Unidos y México, cursos diseñados para apoyar la lectoescritura en el aula bilingüe, presentaciones por educadores de primarias mexicanas, conversaciones con maestros, eventos culturales y visitas a escuelas primarias. Cada día, una agenda nueva, repleta de aprendizaje que me dejaba deseosa de compartirla con mis colegas en los Estados Unidos. 

Por más que quisiera escribir todo un libro dedicado a esta experiencia, para este blog, me voy a enfocar en algunas cosas que aprendí en la Escuela Primaria Héroe de Nacozari.

Las primarias públicas empiezan en primer grado

En México, muchos de los estudiantes empiezan sus estudios académicos en primer grado, a los seis años. Como parte de la reforma educativa, en muchos planteles los alumnos tienen la misma maestra los dos primeros grados de primaria. Se me hace la solución perfecta para formar lazos y establecer relaciones. De esta manera, se ofrece la continuidad necesaria para la adquisición de las destrezas fundamentales de la lectoescritura. Este plazo de dos años reconoce que no todos los alumnos aprenden al mismo ritmo y les permite una amplia oportunidad de aprender a leer y escribir. ¿Cómo cambiaría nuestro enfoque si supiéramos que tenemos dos ciclos escolares con nuestros chiquilines?

Los pequeñitos platican entre sí para aprender

–Maestra, ¿usted sabe que las letras hablan y los números cuentan?- En los salones de primer y segundo grado los estudiantes platican y colaboran de manera regular. Conversan para ayudarse a aprender. Observé alumnos apoyando a sus compañeros mientras todos completaban trabajos en sus cuadernos y libros de lectura. Chiquitos de seis y siete años animándose y participando en el proceso constructivo que es el aprender a leer y a escribir. Solitos movían su sillas a la mesa de alguien para dar o recibir, dependiendo de lo que se necesitara en ese momento. La maestra no tenía que pedirles que lo hicieran y tampoco les decía –no, lo tienen que hacer independientemente.- ¿Por qué valoramos tanto el trabajo independiente e individual, aquí, en nuestras escuelas? Los pequeñitos de Héroe de Nacozari realmente me demostraron lo que es ser parte de una “comunidad de aprendientes”.

Posibles oportunidades para participar

En los salones todos los alumnos participan durante las lecciones. ¡Nadie se queda silencioso! Aquí lo que reina es la oralidad. Los alumnos repiten, contestan en coro, hablan y se escuchan de una forma tan natural que parece una obra ensayada. La maestra, con la ayuda de los estudiantes, me explicó que el lenguaje es la herramienta más importante para que crezcan y aprendan. Alumnos de primero y segundo grado saben que cuando participan aprenden cosas nuevas y para eso vienen a la escuela. Mucha de la metodología crea repetidas oportunidades de participación. Las lecciones son cortas e interactivas y los estudiantes están constantemente generando respuestas oralmente, usando una de sus herramientas más importantes para aprender. Su lenguaje.

Por más que busqué, nunca vi un cartel indicando el nivel de voz para cada actividad. ¿Cuándo se nos ocurrió que necesitábamos reglas tan estrictas para participar? ¿Será ese sin fin de reglas y normas lo que limita la participación en nuestras aulas?

La pasión de los profesores por su profesión

La maestra. Siento que en México, ese título se presenta con muchísimo orgullo y honor. En la escuela Héroe de Nacozari los estudiantes admiran y respetan a sus maestras. Las maestras, por su parte, se preparan porque reconocen que la educación es un derecho de los estudiantes y una gran responsabilidad para cumplir. La maestra de segundo grado me compartió la dicha que sentía porque ella le había cumplido a todos sus estudiantes. Le pedí que me aclarara y me reiteró que cada estudiante estaba preparado para tercer grado, ella había hecho todo lo necesario y que todos estaban listos. Les ofreció tutorías después de clases o en sábados, apoyo en casa a las familias y lecciones adicionales durante el día. Me dijo que recibir educación es un derecho para cada niño y que las maestras tienen el privilegio de asegurarse que cada estudiante tenga acceso a ese derecho. Es un honor y una responsabilidad muy grande. Su perspectiva me impactó. ¡Claro que todos sus estudiantes están listos para el tercer grado! No hay espacio para no cumplir las expectativas de su profesión. El acceso a la educación es un derecho.

Por alguna razón, de todo lo que experimenté durante mi semana en Puebla, estos son cuatro puntos que siguen haciendo eco en mi mente. Quiero llevar conmigo esa energía y mentalidad al hacer mi trabajo. Porque la educación es un derecho y ser maestra es un privilegio y un gran honor.

One thought on “Un instituto de verano: Una visión transformada

  1. Buenos dias,

    I have just read this beautiful article about primary education in Pueblo Mexico.
    Although I can read Spanish have to apologise I can only respond in English.

    The sentiments described in this article were so heartfelt by the teacher and writer and
    conveyed a total emersion into Literacy by the young students she was teaching. The children collaborated together and showed a spirit of community and togetherness if that’s
    an apt description. The privilege to teach was also a theme that depicted teaching as a way of life for the teachers who are part of this community.

    Thank you for sharing the article – it has great impact for all teachers to remind ourselves
    of why we teach literacy to young ones in Pueblo or elsewhere.

    Carolina Heffer
    Literacy Teacher
    (Australia)

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